Cumplir con la Ley General de Discapacidad no solo es una obligación legal (las empresas con más de 50 empleados deben integrar en sus plantillas al menos un 2% de personas con certificado de discapacidad), también ofrece importantes beneficios fiscales a las empresas que pasamos a detallar a continuación:
- Deducción en el Impuesto sobre Sociedades por invertir en la creación de un entorno accesible e inclusivo.
- Subvenciones y ayudas económicas, por la eliminación de barreras arquitectónicas, la inversión en material o equipos tecnológicos que favorezca la integración de empleados con discapacidad.
- Bonificaciones a la Seguridad Social, esta medida está pensada para incentivar la contratación laboral de personas con discapacidad. Esta bonificación variará en función de la característica del puesto y de la discapacidad de la persona contratada.
- Incentivos para la accesibilidad digital, las mejoras en la accesibilidad web se hace imprescindible en un mundo cada vez más digital.
Más allá de los beneficios fiscales, la accesibilidad también es rentable. Según un estudio de Accenture, las empresas inclusivas tienen un 28% más de ingresos que las que no lo son, y disfrutan de un 30% más de beneficios.
Si aún no has comenzado a implementar estas medidas, es el momento perfecto para hacerlo. La accesibilidad no es solo un derecho, es una inversión inteligente.
Deja una respuesta