Cada avance tecnológico es una oportunidad. Pero también un riesgo.
Si no se diseñan con mirada inclusiva, los algoritmos y sistemas de inteligencia artificial pueden perpetuar, o incluso agravar, las desigualdades que viven las personas con discapacidad.
Este 3 de mayo, el CERMI ha publicado un manifiesto que pone el dedo en la llaga: la accesibilidad y los derechos de las personas con discapacidad deben estar en el núcleo del desarrollo tecnológico. No como un añadido, sino como una condición indispensable.
Lo que el manifiesto denuncia:
- Sesgos algorítmicos:
Muchos sistemas de IA están entrenados con datos que no representan a personas con discapacidad. Resultado: exclusión, discriminación automática, falta de reconocimiento. - Tecnologías inaccesibles:
Webs, apps, interfaces que no funcionan con lectores de pantalla, carecen de subtítulos o no permiten navegación sin ratón. - Falta de participación:
Las personas con discapacidad no están presentes en los equipos que diseñan, desarrollan e implementan estas tecnologías. - Alto impacto ambiental:
La inteligencia artificial también tiene un alto coste ambiental: consumo energético desmedido y huella ecológica creciente.
Lo que el manifiesto propone:
- El manifiesto exige garantizar la presencia activa de las personas con discapacidad y sus entidades representativas en el desarrollo, implementación y revisión de estas tecnologías.
Además, reclama acabar con la invisibilidad de las mujeres con discapacidad en los datos que alimentan la IA. - Regulación de la IA con enfoque de derechos humanos.
- Promover tecnologías comprensibles, auditables y accesibles.
- Convertir la IA en herramienta de inclusión, no de exclusión.
Conclusión:
La inteligencia artificial no puede permitirse el lujo de ser ciega a la diversidad humana.
Si no incluimos a todos, estamos construyendo un futuro a medias.
Y un futuro que excluye… no es progreso.
? Este artículo se basa en el Manifiesto del CERMI por el 3 de mayo de 2025. Puedes leer el texto completo aquí.
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