Las personas con discapacidad aman, desean, construyen relaciones, forman familias y tienen derecho a expresar libremente su orientación sexual
Puede parecer una afirmación evidente.Sin embargo, para muchas personas sigue sin serlo.
Con motivo del Día Internacional del Orgullo LGTBI+, queremos reflexionar sobre una realidad que a menudo permanece invisibilizada: la de las personas con discapacidad LGTBI+, un colectivo que con frecuencia se enfrenta a una doble discriminación.
Una realidad que durante años apenas se ha contado
Este año, el CERMI ha impulsado la celebración del I Congreso Estatal de Personas con Discapacidad LGTBI+, una iniciativa pionera que ha reunido a representantes institucionales, activistas, profesionales y entidades sociales para abordar las múltiples barreras que todavía existen.
El propio Congreso nació de una necesidad evidente: generar espacios donde estas experiencias puedan ser escuchadas y reconocidas.
Porque durante mucho tiempo la discapacidad y la diversidad sexual han sido tratadas como realidades independientes, cuando para muchas personas forman parte de su vida al mismo tiempo.
La doble invisibilización
Cuando hablamos de accesibilidad solemos pensar en rampas, ascensores o transporte adaptado.
Pero existen otras barreras mucho más difíciles de detectar:
Son los prejuicios.
Las expectativas que la sociedad coloca sobre las personas. Y las ideas preconcebidas sobre cómo deberían vivir.
Muchas personas con discapacidad siguen encontrándose con una mirada que las infantiliza o que directamente ignora su vida afectiva y sexual.
Cuando la barrera no es física
El Congreso impulsado por CERMI ha querido precisamente poner sobre la mesa las discriminaciones específicas que afrontan las personas con discapacidad LGTBI+, así como la necesidad de crear referentes visibles y espacios de participación reales.
Porque la inclusión no puede limitarse únicamente a garantizar el acceso físico a los espacios.
También debe asegurar que todas las personas puedan participar en igualdad de condiciones, expresar libremente su identidad y sentirse representadas.
La accesibilidad también tiene una dimensión social. Y la diversidad también forma parte de ella.
El derecho a ser
El lema elegido para este primer Congreso fue claro: “Diversidades sexuales, diversidades humanas: tu derecho a ser”.
Un mensaje sencillo que resume una reivindicación fundamental.
Nadie debería tener que ocultar quién es por tener una discapacidad.
Y nadie debería ver cuestionada su identidad, su orientación sexual o sus relaciones por el simple hecho de tener una movilidad reducida o cualquier otra discapacidad.
Una sociedad más inclusiva para todas las personas
Hablar de discapacidad y diversidad sexual no es hablar de colectivos diferentes.
Es hablar de personas.
De derechos.
De participación.
Y de la necesidad de construir una sociedad donde nadie tenga que elegir qué parte de sí mismo mostrar y cuál esconder.
La inclusión real empieza cuando todas las personas pueden vivir con libertad, dignidad y sin miedo a ser quienes son.
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